La cultura Mochica
Una absoluta combinación de tierras cálidas, oasis de verdor y la frescura del viento que llega del mar. Así es Chiclayo, aquella tierra en la que, de acuerdo a la leyenda, se establecieron los dioses que llegaron por el mar, entre ellos Naylamp, quien desembarcó acompañado de una gran comitiva. Ya antiguas civilizaciones habían reconocido el territorio como lugar estratégico. Importante centro comercial del norte del Perú, punto de confluencia de los pueblos de la costa, sierra y selva norte, Chiclayo es la capital del departamento de Lambayeque, en el cual, durante los siglos I y VII d. C. se desarrolló la cultura Mochica.
Cerca del pueblo de Sipán, a 35 km de Chiclayo, se encuentra el complejo arqueológico de Huaca Rajada, lugar donde fue descubierta la cámara funeraria que alberga al Señor de Sipán: Un importante dignatario regional cuyos restos, acompañados por fastuosas joyas y ornamentos de oro, pueden ser admirados en el museo arqueológico nacional Brüning, que alberga a su vez, en su sala de oro, una de las más importantes colecciones de orfebrería de América. Otro complejo arqueológico es el de Túcume, también conocido como el Valle de las Pirámides y formado por 26 de ellas. Actualmente se puede disfrutar de las zonas arqueológicas, naturaleza, curanderismo e intercambio cultural gracias a la participación activa de la comunidad en la conservación del patrimonio natural y cultural.Chiclayo tiene una de las mejores cocinas norteñas, el arroz con pato y el cebiche son inolvidables. La ciudad celebra la fiesta de la Santísima Cruz de Chalpón en el mes de febrero; aprovechar el verano chiclayano invita a ir a Pimentel, un balneario moderno que ofrece grandes posibilidades para la práctica de actividades deportivas como la tabla hawaiana y donde se puede observar técnicas ancestrales de pesca en pequeñas embarcaciones llamadas caballitos de totora.
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