Arena y mar
Ica es conocida por ser la región de la arena y el mar, de oasis y valles. Es una tierra criolla por excelencia, de beatos y brujos. De pisco y devociones populares como el Señor de Luren o el Santuario de Yauca. Fue en estas tierras, en sus arenas, en las que florecieron importantes civilizaciones precolombinas, dejando huellas que han perdurado con el paso del tiempo.
Fundada en 1563 por Don Luis Jerónimo de Cabrera, la ciudad de Ica, capital del distrito del mismo nombre, conserva edificios hermosos, como la Catedral o sus casonas.
El camino a Ica ofrece al viajero una diversidad de atractivos. La primera parada es Chincha, cálido valle que combina perfectamente la fiesta y la tradición. Es el centro de una cultura originada por los descendientes de los esclavos negros de las plantaciones algodoneras. Algunos kilómetros más allá, se accede a la Reserva Nacional de Paracas, única área protegida de Perú que contiene en su ámbito un ecosistema marino. Desde el puerto de Paracas se puede emprender excursiones en barca a las Islas Ballestas, donde se ven de cerca lobos marinos, pingüinos de Humboldt, flamencos o parihuanas y aves marinas.
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